Hoy vamos a tratar un problema muy común en la vida cotidiana de la mayoría de personas, cruzarse con un conocido. Antes de nada me gustaría definir correctamente lo que a mi entender es un “conocido”: un conocido no es un amigo íntimo o un viejo amigo que hace tiempo que no ves, la palabra “conocido” implica a toda aquella persona o intento de ser persona con la cual has mantenido una mínima conversación de no más de cuatro frases y que por norma general ni tan solo sabes su nombre, te lo dijeron cuando te lo presentaron pero tu cerebro es demasiado inteligente como para memorizar el nombre de alguien al cual no volverás a ver nunca, bueno nunca no es correcto porque ¡Hoy te lo vas a cruzar!
Supongo que con esta aclaración todos os habéis puesto en situación, aún así voy a poner un ejemplo práctico para que todos lo entendamos sin necesidad de hacer esfuerzos mentales, si estas leyendo esto no creo que sea para crecer como personas o para entrenar tus neuronas, más bien será para descansar tu cerebro con un poco de basura on-line ¿o acaso me equivoco?. Bueno, vamos al tema:
Yo me llamo Ricardo José, pero para abreviar me llamareis RJ. RJ trabaja de administrativo en una empresa cualquiera y de vez en cuando sale los jueves con sus compañeros a tomar unas cervezas. En una de esas escapadas con sus colegas de trabajo Ramiro Alberto, a partir de ahora RA, se cruza con Víctor Hugo (VH), amigo íntimo del barrio que casualmente comparte contigo una extraña afición en coleccionar… no se, latas de cerveza de distintas marcas. Esa coincidencia no le pasa desapercibida a RA el cual en un hábil gesto por su parte, te rodea con su brazo por el hombro y te desplaza hasta estar frente a frente con VH:
RA: Os presento, VH este es mi compañero de trabajo RJ. RJ este es mi amigo VH.
RJ: Encantado.
VH: Lo mismo digo.
RA: ¿Sabéis que los dos tenéis la misma afición de coleccionar latas de cerveza?
RJ: Ah, que bien. ¿Cuántas latas tienes tú?
VH: Muchas… muchas, no las he contado. ¿y tú?
RJ: Muchas también. Tampoco las he contado.
VH: Pues que bien… eh… pues eso… suerte con la colección.
RJ: Si gracias, gracias … Igualmente. A ver si la próxima vez que nos veamos ya las has contado ¿eh? (Risa estúpida por tu parte que nadie acompaña… Cabrones)
VH: Venga pues … ale, ya nos veremos.
RJ: Adiós. (Nota mental: RA es un idiota, no volver a salir con él)
Bueno amigos, después de esta simpática y cotidiana escena que a más de uno le habrá pasado, se puede decir oficialmente que acabas de añadir un nuevo “conocido” a tu super-lista de “conocidos que nunca quise conocer pero que no pude evitar”. Hasta aquí no pasa nada, un minuto de mal trago y listo, pero ¿Qué pasa si un día te vuelves a cruzar con HV? ¿o se llamaba VH?.
En esta situación solo tienes 3 salidas posibles (esto está comprobado por un estudio de la prestigiosa universidad de mi casa):
- Pararte y saludar.
- Hacer como que no lo ves.
- ¡¡Correr!! Correr a esconderse como el cobarde que eres.
Para poder ayudaros a elegir entre estas tres situaciones procedo a explicaros las conclusiones del estudio anteriormente mencionado.
Opción 1. Parar y saludar.
Esta seguramente sea la opción que más papeletas tiene de ser elegida, aunque no es porque sea la mejor, sino porque en la mayoría de los casos no te da tiempo a reaccionar y te encuentras con un choque frontal FACE to FACE con el “conocido” en cuestión.
Lo mejor en estos casos es la táctica multitarea, que consiste en saludar y realizar preguntas genéricas del estilo ¿Qué tal estas? ¿Cómo te va? ¿Y que es de lo tuyo? mientras intentas hacer memoria para averiguar de qué conoces a este tío y porqué tienes esta extraña sensación de no querer continuar frente a él ni un segundo más. El problema de esta táctica es que aunque las mujeres la dominan a la perfección los hombres, debido a nuestra propia composición genética, tenemos serios problemas para llevarla a cabo, no podemos hacer dos cosas a la vez y si encima una de ellas es de pensar… uff la cosa está complicada.
Una vez estás atrapado por la conversación ridícula solo hay dos finales posibles: que el adversario en cuestión tampoco te recuerde y realice cualquier táctica para deshacerse de ti cuanto antes, con lo cual todos salimos ganando, o la segunda opción, que él si que te recuerde y aunque, tampoco quiera hablar contigo, se pare a regocijarse de su posición de poder y empiece a preguntarte ¿Qué no te acuerdas de mí? ¡¡Cómo no te vas a acordar!! Si hombre haz memoria que seguro que te acuerdas… Mal nacido, como te aprovechas de la situación, yo no te hubiera hecho esto… bueno igual sí ahora que te conozco… bueno, aún no te conozco pero tú ya me entiendes, ¡¡Cabrón!!
Al final debes admitir que no lo recuerdas, él te refresca la memoria pero como sigues sin acordarte le dices que si, que te alegras de verlo y que te tienes que ir.
Mal rato con posibilidades de humillación = Mala elección.
Opción 2. Hacer como que no lo ves.
Esta es mi preferida, no es tan mala como la primera opción aunque corres el riesgo de que te pillen y caigas en la opción 1 (no la volveré a explicar) pero es mejor que la opción 3, es un poco ridículo salir corriendo sin más pero es una opción al fin y al cabo.
La opción 2 está muy bien porque puedes disimular de muchas maneras distintas, todas son validas con tal de evitar la confrontación. Hay mil artimañas, desde hacer como que hablas por el teléfono móvil hasta mirar al suelo o silbar haciendo como que vas distraído, absorto en tus pensamientos y no prestas atención al resto del mundo, para esta última es necesario fijar la mirada en un punto fijo en el horizonte y no retirarla hasta que el peligro haya pasado, ¡CUIDADO! Esta táctica es peligrosa si se realiza cerca de un cruce con vehículos, se han dado casos de gente que se concentró demasiado en el punto fijo y acabó atropellado.
Opción 3. ¡¡Correr!! Correr a esconderse como el cobarde que eres.
Así de primeras parece una opción poco apropiada para gente con un mínimo de educación pero, es la opción más efectiva de las tres. Evitas el mal rato al 100% y lo único que puede pasar es que el “conocido” de las narices te reconozca y te vea salir corriendo en dirección contraria y esconderte detrás de un coche. Si lo analizamos detenidamente parece la mejor opción, además ¿qué es lo peor que te puede pasar? ¿Qué se enfade contigo? Pues mejor, así un “conocido” menos de la lista.
CONCLUSIÓN
Si algún día veis a alguien de frente y se pone a correr como un loco no hay lugar a la duda, no quiere hablar contigo, pero si te sirve de consuelo seguramente haya leído estas líneas con lo cual no debe ser una persona digna de tu conversación. Aunque si lo piensas, tú también has leído esto ¿verdad?
Julio 22, 2008 at 7:52 am
Te ha faltado una opcion saludar, mientras no paras de caminar y decir que lo sientes, que tienes mucha prisa.